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#MeToo, estamos todos juntos en la lucha

Por María Fernanda Rodríguez  / Imagen: Natalie Sampere

Más de diez años han transcurrido desde que el movimiento #MeToo vio sus orígenes; la activista Tarana Burke acuñó el término en 2006 para atender a mujeres jóvenes de comunidades marginadas que habían pasado por algún tipo de violencia sexual.

Cuando Tarana trabajaba en un refugio de jóvenes, una chica de 13 años le contó los abusos sexuales que sufría de parte de su padrastro, a la mitad de la historia, decidió interrumpir y la dirigió con alguien más, sin embargo, la chica jamás volvió. Replanteando la situación, lamentó por largo tiempo no haberle podido decir “Me Too”. 

Gracias a esta situación, la activista decidió crear una red de acompañamiento legal para casos de violencia sexual. El movimiento comenzó en MySpace y obtuvo su primer financiamiento en el 2007. Hoy, la organización continúa vigente, atendiendo casos a lo largo y ancho de EUA.

Cuando el New York Times publicó un reportaje sobre el acoso sexual que Harvey Weinstein –productor cinematográfico- ejerció contra actrices, modelos y otros productores, se incluyó el testimonio de ocho actrices, además de empleados y desempleados del productor; ¿qué efecto colateral desató? Más de 40 denuncias, pero no quedó ahí, las personas ya estaban alzando la voz. 

Veámoslo como una cadena de valentía, pues el “hashtag” empieza tomar relevancia en ese momento en el mundo digital. 

Efecto Dominó

México atrae la mirada de medios internacionales cuando Karla Souza sostuvo una entrevista en la que afirmaba el acoso sufrido de manera sistemática en los primeros años de su carrera, uniéndosele figuras como Kate del Castillo, Alejandra Ávalos y Dulce María que apuntaban cómo Televisa obligaba a sus actrices a presentarse a eventos para tener relaciones sexuales con publicistas y las promocionaba en un catálogo a sus ejecutivos a cambio de grandes sumas de dinero.

El resurgimiento

El pasado 22 demarzo, la comunicadora política Ana G. Gonzalez, publicó en su cuenta de Twitter que el escritor Herson Barona golpeó, manipuló y embarazó a más de diez mujeres. Al día siguiente, fue creado el hashtag #Metooescritoresmexicanos y la cuenta @metooescritores para denunciar a presuntos agresores. El 24 de marzo, a poco más de un día de su creación, 134 escritores fueron mencionados, ocho de ellos, por más de cinco personas. También fueron creadas cuentas de Twitter para denunciar el hostigamiento sexual en otros ámbitos como el periodismo, el cine, el teatro, la política, la academia, la publicidad y la programación.

En apoyo al movimiento #Metooescritoresmexicanos, el colectivo Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) promovió el hashtag #Metooperiodistasmexicanos y abrió un canal de denuncias anónimas a través de su cuenta de Twitter @PeriodistasPUM. El colectivo compartió un comunicado que, hasta la noche del 25 de marzo, permitió que 120 denuncias fueran recibidas en contra de reporteros, fotógrafos, editores y columnistas de medios mexicanos, de los cuales 119 son hombres.

Ante dichas denuncias, Chilango y Más por más separaron del cargo a dos de los tres colaboradores señalados. Por su parte, CIMAC noticias y La red de Periodistas a Pie, cuyos colaboradores también fueron señalados, se comprometieron a realizar una revisión interna y revisar los protocolos para atender casos de acoso. 

El tema es muy delicado, pero aunque se juzgue de más a las redes sociales, estas nos han permitido generar y crear conexiones en las que sentirnos con mayor libertad no era posible  anteriormente, no había más que “quedarnos callados” o ser silenciados en contra de nuestra voluntad.

Sin duda quedan entre abiertas gran cantidad de puertas y gran cantidad de problemáticas que resolver, pero mensajes como estos nos recuerdan que no estamos solos, que no somos los únicos que somos susceptibles o que afrontamos hechos de vida que no se quedaran ahí y que nos brindan la fortaleza que siempre hemos estado buscando. Esperemos que las oportunidades sigan abriéndose y sobre todo que nos quitemos de ataduras, vendas en los ojos y temores. 

#MeToo ha llegado a refrescarnos la mente y desempolvar los sentimientos.

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