Sustainable Runway

La moda como plataforma política

Texto por: Karla López

No cabe duda de que al hablar de moda, lo primero que viene a nuestra mente es la alta costura: eventos como el MET Gala, Fashion Weeks de las grandes capitales de moda, y alfombras rojas con celebridades del cine y la música. Por este motivo, a veces nos es difícil reconocer la relevancia que las prendas de vestir tienen en nuestro día a día.

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Hoy la indumentaria ha sobrepasado los valores estéticos para convertirse en un conjunto de símbolos que codifican mensajes y son utilizados como forma de comunicación. Una forma clara de comprenderlo, y muy relevante a la temporada mundialista, son los uniformes de los equipos, que nos comunican a qué país pertenece cada jugador y de este modo no hay confusión entre los jugadores ni los espectadores.

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De igual forma, la vestimenta puede llegar a comunicar mensajes con contenido ideológico muy profundo, tal es el caso de grupos sociales como los punks o los hippies. Los punks surgen a mediados de la década de 1970 como un movimiento antisistema que busca romper con en status quo de la sociedad y su forma más representativa de hacerlo fue a través de la moda y la música.

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Pero ¿qué pasa con la política? Comúnmente, creemos que la política y la moda pertenecen a campos semánticos completamente distintos, pero en pleno siglo XXI son pocas las cosas que se encuentran exentas a la moda.

La moda como elemento de comunicación se ha vuelto pieza clave para a hacer política en la actualidad. Ni el color, ni el diseñador son elecciones tomadas al azar, lo cierto es que cada pieza fue pensada de manera detallada para construir una marca alrededor de estas personalidades. Un ejemplo claro es Jackie Kennedy, quien buscó romper la estética de los años cincuenta y ofreció una imagen actualizada y moderna a su vestir, lo que tuvo un efecto en la administración de su esposo, ya que lo percibían como diferente, joven y progresista, a consecuencia de las prendas que ella utilizaba. Otro ejemplo es Michelle Obama, que más allá de su simpatía, inteligencia y sencillez, su elección de prendas fue determinante para lograr su cercanía con el pueblo estadounidense.

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Por tal motivo, nos cuesta tanto trabajo creer el #ItsJustAJacket por parte del equipo de Melania Trump. Detrás de personalidades como ella existen equipos enteros encargados de la imagen y presentación, es por eso que el portar una chamarra con la leyenda “I REALLY DON´T CARE”, después de asistir a un refugio para niños inmigrantes separados de sus padres en Texas, no parece ser una decisión tomada al azar y menos tomando en cuenta la controversia en la que se ha visto envuelto su esposo al tomar estas medidas. Además, nuestra incredulidad aumenta cuando la prenda elegida por la primera dama es de Zara con un costo de 39 dólares y de la temporada de 2016. Sin duda alguna esta elección no va acorde con los diseños habituales de la Sra. Trump, entre los que destacan diseños de Dolce & Gabbana y Ralph Lauren. Cuesta trabajo creer que es esta misma mujer la que usó una camisa a cuadros de Balmain con un costo 1,380 dólares durante una iniciativa de jardinería en la Casa Blanca.

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No creemos que tenga nada de malo que una primera dama, o incluso duquesa como Kate Middleton, puedan usar prendas fast fashion, lo cierto es que a Melania Trump siempre la hemos visto con prendas y accesorios de alta gama en sus eventos públicos. Por tal motivo, una chamarra que se sale de las elecciones habituales se ha vuelto portada en un momento de tensión política fuerte. ¿De verdad es sólo una chamarra?

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